Y aunque alguien me advirtió, nunca dije que no. Y ahora tengo que esconder las heridas y ese pulso que jugué, porque quise lo perdí. Nunca me podré alejar de ti. Te extraño cuando llega la noche pero te odio de día… Creo que debería dejarte, irme lejos, no volver pero es inútil negarlo; tú me estás atrapando otra vez. Contigo sólo puedo perder.