Hola, ¿qué tal? Buenos días, vengo a hacer mi declaración. Creo encontrar la salida porque sé que cuento con vos. Aunque te culpe de todo y me enoje hasta sin razón, tengo que darte la diestra, siempre existe el mal menor. Y hoy, aunque llueva y yo no esté de humor, sé que vas a estar ahí, dentro de mí. Empujándome a seguir, levantándome si caigo, viendo luz, aún si muere el sol.